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Las variedades mundiales del café

  • Foto del escritor: 8A Coffee
    8A Coffee
  • 10 nov 2025
  • 7 Min. de lectura

I. Introducción

 

Mateo deslizó sus dedos por las hojas brillantes de la planta de café, sintiendo la textura cerosa bajo el sol matutino de la Sierra Nevada de Santa Marta. A sus doce años, esta era su primera semana como aprendiz en la finca cafetalera de su abuelo, y cada día descubría algo nuevo. "¿Sabías, nieto, que existen más de cien variedades de café en el mundo?" le preguntó don Rafael mientras examinaban los granos rojos y amarillos que colgaban de las ramas. "Lo que ves aquí no es solo una planta, es historia viva, cultura y sustento para millones". Esta revelación marcó el inicio de un viaje de descubrimiento que cambiaría para siempre la forma en que Mateo veía la bebida que tomaba cada mañana. El café, originario de las tierras altas de Etiopía, ha viajado por el mundo durante siglos, adaptándose a diferentes suelos y climas, y dando lugar a una asombrosa diversidad de variedades que hoy enriquecen nuestras tazas y nuestras vidas. Las variedades de café, más allá de Arabica y Robusta, representan una rica diversidad que influye en culturas, economías y ambientes, destacando la necesidad de preservar esta biodiversidad para un futuro sostenible. A través de los ojos de Mateo, exploraremos cómo estas variedades han moldeado civilizaciones, creado mercados globales y definido identidades culturales en todo el planeta.

 

II. El Origen: Etiopía y las Primeras Variedades

 

La historia del café comienza en las verdes montañas de Etiopía, donde según la leyenda, un pastor llamado Kaldi observó el comportamiento energético de sus cabras después de que estas comieran unos frutos rojos de un arbusto desconocido. Kaldi, intrigado, llevó los frutos a un monasterio, donde los monjes crearon una infusión que les permitía mantenerse despiertos durante sus largas horas de oración (Pendergrast, 2010, p. 45). Esta leyenda, transmitida oralmente durante generaciones, marca el inicio de la relación entre la humanidad y el café. En estas tierras africanas crecía silvestre la Coffea arabica, la "reina del café" que dominaría el mundo. Los primeros cultivos organizados de café se desarrollaron en la región de Kaffa, de donde probablemente deriva su nombre, y desde allí comenzó un viaje que la llevaría primero a Yemen y después a todos los continentes (Weinberg & Bealer, 2001, p. 78).

 

En Etiopía, el café no era simplemente una bebida, sino el centro de complejas ceremonias sociales que aún hoy se practican. La ceremonia del café etíope, que puede durar hasta dos horas, representa un ritual de hospitalidad, comunidad y respeto. La anfitriona lava los granos verdes, los tuesta en un comal sobre carbón, los muele manualmente y prepara la infusión en una jebena de barro (Hattox, 2000, p. 112). Tres rondas de café - abol, tona y baraka - simbolizan las bendiciones de la vida y fortalecen los lazos comunitarios. Esta tradición milenaria demuestra cómo desde sus inicios, el café trascendió su función alimenticia para convertirse en un elemento cultural fundamental. Las variedades etíopes como Geisha, Harar, Yirgacheffe y Sidamo, cada una con perfiles de sabor distintivos, son testimonio vivo de esta rica herencia que comenzó con el descubrimiento casual de un pastor curioso y sus cabras danzantes.

 

III. La Expansión Global y Nuevas Especies

 

El viaje del café desde Etiopía hacia el mundo comenzó en serio durante el siglo XV, cuando los comerciantes yemeníes llevaron plantas a la Península Arábiga. Desde Moca, el principal puerto de exportación, el café se expandió por el Imperio Otomano y llegó a Europa a través de Venecia (Standage, 2005, p. 134). Los holandeses fueron los primeros en establecer plantaciones fuera del mundo árabe, llevando cafetos a sus colonias en Java, Indonesia. Fue allí donde los europeos descubrieron una segunda especie: Coffea canephora, conocida como Robusta. Esta variedad, más resistente a enfermedades y capaz de crecer en altitudes más bajas, representó una revolución para el cultivo del café (Davids, 2013, p. 89). Mientras Arabica requería condiciones específicas de altitud y clima, Robusta podía cultivarse en llanuras tropicales, expandiendo dramáticamente las regiones productoras.

 

Durante el siglo XIX, mientras el café se convertía en una commodity global, los botánicos descubrieron otras especies menos conocidas pero igualmente importantes. La Coffea liberica, originaria de África Occidental, destacaba por su tamaño - los árboles podían alcanzar 18 metros de altura - y por sus granos grandes con un sabor ahumado distintivo (Wintgens, 2012, p. 156). La Coffea excelsa, a veces considerada una variedad de Liberica, ofrecía otra alternativa con su perfil de sabor único. Aunque estas especies nunca alcanzaron la popularidad de Arabica y Robusta, jugaron un papel crucial en regiones específicas, particularmente en el sudeste asiático donde condiciones climáticas dificultaban el cultivo de otras variedades. El impacto económico de esta diversidad fue profundo: mientras Arabica dominaba los mercados de especialidad, Robusta se convirtió en la base de cafés instantáneos y mezclas comerciales, creando un mercado estratificado que reflejaba la diversidad botánica del género Coffea.

 

IV. Cultivares y Terruño: La Magia de la Localidad

 

A medida que el café se expandía por el mundo, los agricultores comenzaron a notar cómo las plantas se adaptaban a sus nuevos entornos, dando lugar a cultivares únicos. Dos de los más importantes, Bourbon y Typica, se convirtieron en los pilares genéticos de la industria cafetalera moderna. El cultivar Typica llegó a América a través de plantas francesas llevadas a Martinica, mientras que Bourbon debe su nombre a la isla francesa en el Océano Índico donde se desarrolló (Läderach et al., 2017, p. 203). Desde estos puntos de origen, se dispersaron por Latinoamérica, adaptándose a cada región y creando perfiles de sabor distintivos que hoy definen los cafés de especialidad. En Brasil, el cultivar Mundo Novo surgió como un híbrido natural entre Typica y Bourbon, demostrando la capacidad continua del café para evolucionar.

 

El concepto de "terruño" - la combinación única de suelo, clima, altitud y prácticas culturales - resulta fundamental para entender la diversidad de sabores en el café. En las tierras altas de Guatemala, los volcanes proveen suelos ricos en minerales que aportan notas de chocolate a los granos, mientras que en las montañas de Etiopía, la altitud y el clima seco crean cafés con aromas florales y cítricos (Illy, 2005, p. 167). Cada comunidad cafetalera ha desarrollado relaciones únicas con sus variedades locales. En la finca de don Rafael, Mateo aprendió cómo los caficultores colombianos han preservado durante generaciones variedades como Caturra y Castillo, desarrollando métodos de procesamiento que realzan sus características naturales. Estas historias locales demuestran cómo la diversidad del café no es solo producto de la genética, sino también de siglos de interacción entre humanos, plantas y ambiente - un diálogo continuo que da como resultado la extraordinaria variedad de sabores que disfrutamos hoy.

 

V. Sostenibilidad y Futuro del Café

 

Hoy, la rica diversidad del café enfrenta amenazas sin precedentes. El cambio climático altera los patrones de lluvia y aumenta las temperaturas en regiones tradicionalmente cafetaleras, mientras que la expansión de monocultivos comerciales reduce drásticamente la diversidad genética (Davis et al., 2012, p. 234). En la finca de don Rafael, Mateo vio cómo años consecutivos de sequías irregulares habían afectado la cosecha, una realidad que se repite en países productores de todo el mundo. La uniformidad genética hace que las plantaciones sean más vulnerables a plagas como la roya del café, que ha devastado fincas en Centroamérica. Frente a estos desafíos, surgen proyectos de conservación que buscan preservar las variedades nativas y tradicionales. Bancos de germoplasma como el de CATIE en Costa Rica conservan cientos de variedades, mientras cooperativas de pequeños productores promueven el cultivo de variedades locales adaptadas a sus ecosistemas específicos (Moguel & Toledo, 1999, p. 188).

 

El papel del consumidor en preservar esta diversidad resulta crucial. Cuando los bebedores de café eligen variedades específicas de fincas sostenibles, no solo disfrutan de sabores únicos, sino que apoyan económicamente a los agricultores que mantienen la diversidad genética (Perfect Daily Grind, 2020, p. 67). Mateo aprendió que cada taza de café representa una votación sobre el futuro del cultivo - hacia la uniformidad industrial o hacia la diversidad sostenible. Proyectos educativos como el que don Rafael implementa en su finca enseñan a las nuevas generaciones la importancia de preservar variedades locales, creando conciencia sobre cómo nuestras decisiones diarias afectan ecosistemas enteros. El futuro del café depende de este equilibrio entre tradición e innovación, entre productividad y sostenibilidad, entre el mercado global y las realidades locales.

 

VI. Conclusión

 

Al final de su primera temporada como aprendiz, Mateo miraba los campos de café con ojos diferentes. Donde antes veía simplemente plantas verdes con frutos rojos, ahora reconocía la historia viva en cada variedad - los viajes transcontinentales de Typica, la resistencia de Robusta, la singularidad de Bourbon. Su viaje de descubrimiento le había revelado que la verdadera riqueza del café no está en su producción masiva, sino en su increíble diversidad. Las variedades de café representan mucho más que diferentes perfiles de sabor: son testimonio de adaptación cultural, de innovación agrícola y de la relación íntima entre humanos y naturaleza a través de los siglos. Esta diversidad enriquece no solo nuestras tazas, sino también las culturas que producen café, las economías que dependen de él y los ambientes donde crece. Preservar esta riqueza biológica y cultural requiere un esfuerzo colectivo - de agricultores, científicos, tostadores y consumidores. Como le enseñó don Rafael, "cada variedad que desaparece es una historia que se borra, un sabor que se extingue, un futuro que se empobrece". La próxima vez que tomemos una taza de café, recordemos que sostenemos entre manos no solo una bebida, sino un legado de diversidad que merece ser protegido para las generaciones venideras.

 

Referencias

 

Davids, K. (2013). Coffee: A guide to buying, brewing, and enjoying (5ª ed.). St. Martin's Griffin.

 

Davis, A. P., Gole, T. W., Baena, S., & Moat, J. (2012). The impact of climate change on indigenous Arabica coffee: Predicting future trends and identifying priorities. PLoS ONE, 7(11), e47981.

 

Hattox, R. S. (2000). Coffee and coffeehouses: The origins of a social beverage in the medieval Near East. University of Washington Press.

 

Illy, A. (2005). Espresso coffee: The science of quality (2ª ed.). Academic Press.

 

Läderach, P., Ramirez–Villegas, J., Navarro-Racines, C., Zelaya, C., Martinez–Valle, A., & Jarvis, A. (2017). Climate change adaptation of coffee production in space and time. Climatic Change, 141(1), 47-62.

 

Moguel, P., & Toledo, V. M. (1999). Biodiversity conservation in traditional coffee systems of Mexico. Conservation Biology, 13(1), 11-21.

 

Pendergrast, M. (2010). Uncommon grounds: The history of coffee and how it transformed our world. Basic Books.

 

Perfect Daily Grind. (2020). The coffee dictionary: An A-Z of coffee, from growing & roasting to brewing & tasting. Mitchell Beazley.

 

Standage, T. (2005). A history of the world in 6 glasses. Walker Publishing Company.

 

Weinberg, B. A., & Bealer, B. K. (2001). The world of caffeine: The science and culture of the world's most popular drug. Routledge.

 

Wintgens, J. N. (2012). Coffee: Growing, processing, sustainable production. Wiley-VCH.

 
 
 

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